Para hablar de voto a la izquierda en Andalucía, primero hay que mirar cómo estamos.
Venimos de unas elecciones en las que el PP logró mayoría absoluta y el espacio a la izquierda quedó muy fragmentado y con poco peso parlamentario.
Eso significa que muchas decisiones sobre empleo, servicios públicos o modelo de territorio dependen de cómo se reorganicen las mayorías entre la derecha (PP y Vox) y el bloque progresista (PSOE y fuerzas a su izquierda).
Mientras tanto, la realidad social sigue siendo dura: Andalucía cerró 2025 con la tasa de paro más alta de España y cerca de tres millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social, con especial impacto en mujeres y hogares con poco empleo.
Son cifras que no se quedan en los informes: se traducen en barrios sin oportunidades, en gente joven que se va, en familias que no llegan a fin de mes. Ante ese escenario, cualquier programa serio tiene que responder a lo mismo: empleo digno, reducción de pobreza y mejora de servicios básicos.
En las próximas entradas iremos viendo qué suele priorizar la izquierda cuando habla de empleo, vivienda, igualdad o transición ecológica.
La pregunta de fondo no puede ser “izquierda sí o no”, eso lo damos por supuesto. La pregunta tiene que ser qué propuestas concretas parecen más útiles para cambiar esta realidad… y cuáles solo la maquillan.
