PP y Vox, dos caras de la misma moneda (2): Sanidad en la
UCI
Ante una posible pérdida de la mayoría
absoluta del PP, muchos se preguntan si un pacto con Vox cambiaría este rumbo.
La realidad, sin embargo, apunta a un continuismo reforzado. Vox no
defiende el sistema público como eje central; su programa sanitario coincide
con el del PP en la profundización de la colaboración público-privada.
La sanidad pública andaluza, antaño
joya de la corona de nuestro bienestar, se encuentra hoy en un estado de
emergencia bajo la gestión del Partido Popular. La hoja de ruta de Juanma
Moreno Bonilla no ha sido la del refuerzo, sino la de un calculado trasvase
de gestión y financiación hacia el sector privado. Lo que para la
ciudadanía es un derecho fundamental, para San Telmo parece ser una oportunidad
de mercado.
Desde 2019, hemos asistido a una
estrategia de infrafinanciación y abandono de los servicios públicos que
empuja irremediablemente a la ciudadanía hacia los seguros privados. Los datos
no mienten: a finales de 2025, Andalucía presentaba una situación de fuerte
tensión con más de un millón de pacientes en listas de espera entre
intervenciones quirúrgicas y consultas especialistas.
Lejos de fortalecer el sistema, el
Gobierno del PP ha optado por:
- Externalizaciones
masivas: Se ha
fomentado la derivación de recursos hacia empresas privadas para limpieza,
laboratorios y transporte sanitario.
- Apertura
de la Primaria al mercado:
La Junta llegó a plantear una orden que ponía precio a las consultas de
Atención Primaria, abriendo la puerta a entregar nuestros centros de salud
a manos privadas.
- Uso
del corto plazo como trampa:
Se han priorizado parches y derivaciones externas que, aunque alivian
momentáneamente la presión, no corrigen las causas estructurales y
debilitan la capacidad pública propia.
Esta política de "administración
del deterioro" ha provocado que la espera quirúrgica media en Andalucía
esté claramente por encima de la media nacional.
Un pacto entre ambas formaciones no
supondría un freno a la privatización, sino que la empujaría hacia un marco más
restrictivo. Los cambios serían mayoritariamente formales y simbólicos:
- Misma
matriz privatizadora:
Se mantendría la lógica de derivar recursos a la privada para
"reducir listas", algo que ambos comparten.
- Discurso
de "eficiencia" y "libertad": Vox añadiría una capa de
retórica contra el "gasto superfluo", pero sin revertir el
desmantelamiento de lo público.
- Acceso
condicionado: El
cambio más significativo sería ideológico, introduciendo criterios que
podrían condicionar el acceso universal a la salud según el origen o
arraigo de las personas.
En esencia, el ideal de mercado del PP
se vería reforzado por la visión excluyente de la extrema derecha.
Pero el deterioro del sector público
no es inevitable; es una decisión política. Las listas de espera no son solo
una cifra, son el resultado de un modelo que prefiere pagar a empresas privadas
antes que contratar personal estable en nuestros hospitales.
Para revertir esta situación, la única
vía es la movilización ciudadana y la participación política. Solo un
refuerzo de las opciones de izquierda puede garantizar la reconstrucción
de la sanidad pública mediante:
- El
aumento de plantillas estables y la mejora de las condiciones
laborales para frenar la fuga de talento.
- Un
blindaje presupuestario que priorice la Atención Primaria y la
prevención sobre el parche privado.
- La
recuperación de la gestión directa de los servicios que han sido
externalizados.
La sanidad pública se defiende en las
calles, pero se garantiza en las urnas. Es el momento de votar para que nuestra
salud deje de ser un negocio y vuelva a ser un derecho de todos y todas. No te
quedes en casa Sal y Vota
No hay comentarios:
Publicar un comentario